domingo, 5 de octubre de 2014

VIsiones

Camino en la soledad imaginaria,
donde lo inútil se vuelve útil, aquel que mira al cielo,
de la oscuridad, se le revelara la realidad alternativa,
donde mis ojos verdes brillaran, en la noche cósmica. corro, ferviente a tus brazos,
pero tus manos se alejan de mi, se apartan de mi morada,
y la caótica realidad se presenta en mi presencia,
como un ángel, con vestiduras plomizas, apuntándome con un dedo acusadora
alzo los brazos en son de perdón, pero las disculpas no llegan,
y la oz. de la muerte avanza a mi garganta lista para llevarse lo que va quedando de mi cuerpo,
sus alas esqueléticas, se extienden listas para devorar mi alma,
pero se detiene al ver a alguien idéntico a mi, vestido de blanco,
mientras que detrás de el aparece otra persona mas idéntica a mi vestido de negro,
lo que mas los diferenciaba, era el echo de que cada uno tenia un anillo de color diferente
y en la mano diferente, el de blanco la tenia en la derecha,
con un cristal azulado claro,
mientras que el de negro la tenia en la izquierda, de un color azul casi negro.
la muerte, miraba confundida, a los nuevos personajes,
que el destino había entrelazado, al pobre chico que desterraría de su cuerpo,
fijo su mirada en el anillo del chico, este era de un color azul plomizo,
- querida amiga muerte, la luz y la oscuridad, no existen sin un intermedio-
dije mientras de mi espalda emergían unas alas decoloradas, por el tiempo,
de un tono plomizo, - el pecado, reunido, en tu vida como muerte aun no es suficiente,
para poder eliminar mi arrogante vida-
dije mientras los dos chicos con diferentes anillos se abalanzaban rápidamente hacia la muerte,
tapándole la visión, por completo, como rayos de colores,
pasaron y volvieron a su lugar a hora la muerte estaba en el suelo,
y yo estaba libre, - ¿como se siente perder ante, un ser que solo tiene 900 años de vida?-
dijo mientras se alejaba, lentamente, de la muerte, -
soy lujurioso, guliento, avaro, perezoso, iracundo, envidioso, y soberbio,
mis estigmas son los pecados capitales,
y los tuyos son no sentir lastima por las personas a las que cobras sus vidas-
dijo mientras, los otros dos chicos le tomaban la mano,
y desaparecían, sus brazos se tiñeron de negro y blanco,
y se mezclaron en un color único, y
su anillo se volvio de un color azul profundo único,
que podría hipnotizar a cualquiera, - basta de todo esto,
¡Sebastián!, sácame de esta ilusión impertinente- dijo mientras todo desaparecía,
- si bo-chan- dijo un hombre alto vestido de negro,
con unos ojos cafés claros, que lo tomo por los hombros,
desaparecieron ambos en la espesura de la noche,
dejando la altanera visión lejos del dolor, para ciel phantohive.


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