Quiero que tus cenizas sean carmesí
y tu aliento como la muerte
se estanque en tu garganta
que esas caricias se deshagan en tu infierno negro
ese infierno negro que marca las horas
de tu final a no volver a mi vida
nefasta congruencia de un pecado capital
¿cuanto dolor será provocado por tus manó sanguinarias deseosas por hacer mas daño?
y tu aliento como la muerte
se estanque en tu garganta
que esas caricias se deshagan en tu infierno negro
ese infierno negro que marca las horas
de tu final a no volver a mi vida
nefasta congruencia de un pecado capital
¿cuanto dolor será provocado por tus manó sanguinarias deseosas por hacer mas daño?
Víbora de antaño Débora hombres sucumben a tu alma y veneno
negro y carmesí
tierra de nadie, muerte insegura
entre tinieblas y balanzas enjuicias a un muerto sin corazón
fuerzas desechas entre lirios negros y un dios muerto
una existencia menos para una vida caótica entre espinas
y muertos con vida pero sin un alma fija a un cuerpo
negro y carmesí
tierra de nadie, muerte insegura
entre tinieblas y balanzas enjuicias a un muerto sin corazón
fuerzas desechas entre lirios negros y un dios muerto
una existencia menos para una vida caótica entre espinas
y muertos con vida pero sin un alma fija a un cuerpo
Diezmos y panes del día que cínico es tu mirar y que infame se vuelve tu pulsar
tenue como un corazón delator, infame, maldito, corroído corazón delator
tenue como un corazón delator, infame, maldito, corroído corazón delator
De un hombre sin esperanzas y sin gloria alguna
Solo su triste pasar entre bambalinas negras y leves violines marcando
El pausado pulso de tu negro corazón.
Odisea estela ven a mi, no me esperes mas y llévame lejos de este espejo sucio y empañado, una capa burda de una vida caótica.
Dramas sanguinolentos, víspera de una razón sin nombre
Caótica prominencia claves de un barón sin nombre
Rey de una leyenda sin cuartel
Un nombre prohibido en la esmezura de esos ojos oscuros
Terrible poesía de prosa en prosa
Un lento alimento de terribles huesos muertos un sin aliento
Un desasosiego, gritos en la oscuridad, sombras revueltas
Entre escombros de una sociedad aledaña
Y ecuestre sucumbida por el odio del día a día
De un amanecer trigueño de una espalda
De esa mujer desnuda de una espalda
De esa mujer desnuda solitaria cuan lagrimas que caen
Caerán mis pecados adyacentes
A mi… alma.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario