Flores rojas apuntan al cielo de los desterrados, corriendo salvajemente por los campos sangrientos con el ámbar rojo de los dorados, ámbar de la ambrosia, ambrosia de los dioses antiguos cuya vida dan antes que la muerte misma, claro en tierra muerto que ves pero tu corazón no se siente y fantasmas visitantes del Valhala, guerreros caídos que van y vienen desde las profundidades del averno vengándose del pecador de los cielos.
Calidos vientos de enero que sumergen en sueños eternos a los herederos, herederos al trono, trono de los sueños verdaderos, verdaderos hechos de ilusiones, ilusiones que nos apasionan, ilusiones que nos odian, ilusiones echas desde el fondo del corazón con los sentimientos que guardamos dentro de el como un cofre, cofre que esta perdido en el abismo sin retorno, retorno de los dioses, dioses que quedaron en el olvido de los tiempos.
Tres torres se alzan al filo de la daga, monopolizadas por una sombra sin nombre, en el abismo encuentras tus días contados como aquellas flores que caen del cielo marchitas y impuras.
Destellos fulgurantes atrapados en un abismo, déjame ver esas estrellas abismo del limbo, déjame volver a sentir las caricias de ese cuerpo que pide que vuelva al mundo humano, déjame sentir de nuevo ese cuerpo, de la persona que amo.
Amigo deja que te haga una promesa, te apoyare y aceptare tal como eres, tomare tu corazón y lo llenare de confianza y amor.
Cada ves que te miro me dan ganas de llorar ya que tu perdida me hace sentir un mar de sentimientos que se pierden en la distancia de tus recuerdos, no puedo soportar perderte pues mis ojos se llenan de sangre y mis oídos son tapados por velos cortantes.
Dulces sueños que se convierten en los de un ángel que da su vida por la humanidad aquel que bendice la tierra con su bondad y ternura.
Cada gota de agua que corra Portu cuerpo vendito, la tomare como mió como al néctar de tus labios, comeré de tus cerezos y gozare del placer de tenerte en mis brazos que solo desean el soplo de vida de tus labios, esos labios venditos que solo piden un beso de amor antes de morir en la soledad de la guerra.
Las flores que dejamos en tu tumba forman parte de la vida que dejaste en ese pasado terrenal.
Déjame sentir tu piel al alzarte y tus sentimientos llenos de fantasías se remecen con mis besos, cual pétalo de rosa que cae de un rosal tu caerás en mis garras como una amante perdida.
Déjame volver a sentir la pálida flor de la vida perdida de tu amor, la que vuelve con cada amanecer y se dispersa en cada noche que la luna se alza entre las altas montañas que sumergen su luz en las profundas aguas del olvido, olvido de los dioses que siempre rigen al mundo pero nunca son recordados, recordados por el tiempo como Hermes de , de los siete mundos que se han perdido en el cielo cósmico donde la redención no se encuentra en el estrellado mundo si no en el corazón humano que se lastima así mismo con puñales traicioneros de los mismos sentimientos que creamos como lanzas que rompen nuestra conciencia y nos dejan caer al olvido como a los mismos dioses sin mas remedio que dejar atrás la pálida flor de la vida sin mas dolor que sentir.
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